La sentencia establece que el procesado deberá cumplir la condena en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres. Para llegar a esta decisión, los magistrados valoraron como prueba fundamental y concluyente los resultados de un análisis de ADN extraído de las uñas de la víctima y de la piel del acusado, lo que lo vinculó directamente con la escena del crimen.
A su salida de la sala de audiencias, Pérez Castro reiteró su inocencia, calificó la decisión judicial como un abuso y aseguró que las pruebas presentadas en su contra son fraudulentas.
El condenado adelantó que, junto a su representante legal, interpondrá un recurso de apelación.
Por su parte, el Ministerio Público, representado por las fiscales Mary Mejía y Ana María Frías, expresó su entera satisfacción con el dictamen, destacando que el tribunal acogió la solicitud de la pena máxima tras el trabajo de investigación realizado.
Juan Luis Mora, abogado querellante y actor civil, valoró la condena como un acto de justicia y un mensaje de tranquilidad para la comunidad cristiana del municipio Consuelo, a la que pertenecía la occisa.
Lamentó profundamente las circunstancias del hecho, recordando que la señora Simpson solía visitar en la cárcel a su hoy verdugo para brindarle ayuda y apoyo económico.
Robinson Colón, hijo de la víctima, manifestó sentirse complacido con el fallo y reiteró su confianza tanto en la justicia divina como en la terrenal.
Expresó que, aunque la pena impuesta no mitigará el dolor de la pérdida ni le devolverá a su madre, siente tranquilidad de que el sistema judicial dominicano haya hecho su trabajo de manera efectiva.
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