El silencio de aquel 15 de abril se rompió de forma abrupta a las 11:24 de la mañana. Dentro de un apartamento en Ciudad de México, lo que parecía una jornada común se transformó en una escena marcada por el misterio. Carolina Flores, ex reina de belleza, fue atacada en circunstancias que aún estremecen a quienes conocen el caso.
Las investigaciones apuntan a una figura cercana: su suegra, Erika María Guadalupe Herrera, de 63 años.
Días después, el 23 de abril, las autoridades obtuvieron una orden de captura en su contra, mientras la Fiscalía General de la República solicitaba a Interpol emitir una ficha roja para dar con su paradero.
Tras el hecho, la mujer habría desaparecido sin dejar rastro, escapando en un taxi ante la incertidumbre de su propio entorno. Desde entonces, su ubicación es desconocida.
El móvil permanece envuelto en sombras. Sin embargo, familiares de Carolina sostienen una teoría inquietante: una millonaria indemnización recibida tras la muerte de su padre en 2022, un caso también rodeado de dudas. Aseguran que la acusada estuvo presente cuando se firmaron esos documentos.
Para ellos, ahí comenzó todo… y terminó en tragedia.
Olivo informa








































