😱👀El estrés forma parte de la vida cotidiana y cumple una función biológica esencial: preparar al organismo para afrontar amenazas o desafíos inmediatos.
🧠No obstante, en el contexto actual, donde las amenazas físicas han sido reemplazadas por presiones sociales, laborales y económicas, la activación constante de estos mecanismos puede generar efectos nocivos en el cerebro.
🗣️😰Según la American Brain Foundation, el estrés crónico altera funciones neurológicas clave. Cuando una persona percibe una situación como incontrolable o impredecible, el cerebro incrementa la producción de cortisol.
🧬En cantidades normales, el cortisol ayuda a mantener el equilibrio hormonal; sin embargo, su exceso prolongado puede modificar la expresión de ciertos genes, debilitar el sistema inmunitario y reducir la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas experiencias.
🤷🤕Esta disminución limita la habilidad para resolver problemas y afrontar cambios. Además, el estrés prolongado puede desencadenar procesos inflamatorios similares a los que ocurren durante una infección.
🫨Esta inflamación puede dañar tejidos cerebrales y favorecer el desarrollo de trastornos como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
👩🏫🥼De acuerdo con la profesora de Psicobiología Carmen Pedraza Benítez y la neurocientífica Margarita Pérez Martín, estos cambios neurobiológicos también se asocian con la aceleración de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.
Fuente: Infobae
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