El papa se pronunció así en su segundo día de visita a Argelia, durante una parada en un pequeño centro para ancianos en Annaba, una localidad del noroeste del país de donde fue obispo San Agustín, que inspiró la orden a la que pertenece.
Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios», dijo el papa, hablando en inglés ante las religiosas y unos treinta ancianos que atienden en este centro, gestionado por las Hermanitas de los Pobres y al que acudió tras visitar el área arqueológica de la antigua Hipona.
Y agregó: «Pienso que el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza! Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras».
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