La especialista explicó que los niños constituyen uno de los grupos más vulnerables a estos fenómenos ambientales debido a que sus mecanismos de regulación térmica aún se encuentran en desarrollo y presentan una mayor sensibilidad a los contaminantes presentes en el aire.
“El polvo del Sahara está compuesto por partículas minerales muy pequeñas que pueden penetrar en las vías respiratorias y desencadenar procesos inflamatorios, especialmente en niños con asma, alergias o enfermedades respiratorias previas”, señaló la doctora mediante una nota informativa.
Indicó que durante los períodos de mayor concentración de polvo atmosférico suele observarse un incremento en las consultas por síntomas respiratorios, incluyendo tos persistente, congestión nasal, sibilancias, dificultad respiratoria y exacerbaciones asmáticas.
ElNuevoDiarioRD




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